¿Son los hinchas violentos, o a la violencia la ejercen los encargados de velar por la seguridad del fútbol? Preguntas de un hincha…


El partido disputado el pasado sábado 27 de noviembre, entre Unión y Rosario Central, demostró una vez más, que cada vez que el “canalla” rosarino es visitante, provoca reacción en el público local, por el festejo desmedido de sus hinchas infiltrados, camuflados como dirigentes, medios periodísticos y hasta socios del club que visitan, sólo para ese partido.

La dirigencia de Unión de Santa Fe tomó las medidas necesarias para poder evitar el ingreso de los hinchas de Rosario Central para el partido del sábado. Hasta las entradas fueron vendidas solamente a las personas que tenían domicilio en la ciudad de Santa fe. Pero nada pudo hacer ante la solicitud de más de 40 medios rosarinos (cabe destacar, que restringió las acreditaciones, ya que había cerca de 60 pedidos), tampoco pudo evitar los hinchas canallas, que por este partido, se hicieron socios del Tate en las semanas anteriores al encuentro.

La reacción de los hinchas tatengues el sábado no es para nada justificable, menos el accionar de la policía santafesina, que hasta cobardemente agredieron a un hincha de Unión con palos, trompadas y patadas (entre 10 “personas” encargadas del orden supuestamente). Pero como controlar las emociones, cuando cerca de 80 hinchas canallas te festejan el gol en la cara, escudados algunos como supuestos dirigentes, colaboradores y medios periodísticos.

Son muchas las preguntas que surgen luego de ver este tipo de comportamiento cada vez que un equipo con numerosos hinchas va de visitante en la segunda categoría del fútbol argentino:

¿No sería mejor terminar con la inhabilitación del público visitante en la “B” Nacional impuesta desde mediados de 2007 por la AFA, por sugerencia del Comité Provincial de Seguridad Deportiva (CoProSeDe)?

¿Por qué un organismo gubernamental (CoProSeDe) que depende del Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires y que tiene autoridad sobre todo evento deportivo que tenga lugar dentro de los límites de dicha provincia avasalla, indirectamente a través de AFA, contra el federalismo de la segunda categoría del fútbol argentino? Cabe destacar, que de los 20 equipos que forman parte de la B Nacional, tan solo 6 son de la provincia de Buenos Aires.

¿Por qué este organismo, cuyo titular, Rubén Pérez,  está acusado de haber adulterado las pruebas que justificaban el ingreso de barras a un partido, el 25 de junio de 2009 (ese día Estudiantes recibió a Nacional de Montevideo en el Estadio Ciudad de La Plata, por la Copa Libertadores y, en plena tribuna, una facción de la barra recorrió el perímetro del estadio traspasando controles policiales para emboscar a otra banda rival y herir de un balazo a Sergio El Uruguayo Chans) e irá a juicio oral en un proceso donde le imputan el delito de encubrimiento de barras de Estudiantes;  hoy impone condiciones sobre la categoría más federal del fútbol argentino y “pregona” el no a la violencia en el fútbol?

¿Por qué la hinchada de un equipo que desciende a la segunda categoría, se convierte automáticamente en violenta y la de un equipo que consigue el ascenso, es la más santa?
Por último, ¿de quién es la responsabilidad de tomar este tipo de decisiones?  ¿Es más fácil prohibir el ingreso del público visitante en la B, que terminar de una vez por todas con los barras en las canchas? ¿Son estas barras utilizadas como peones, en un partido de ajedrez, para proteger al rey? ¿Es culpa de la AFA por no tomar una decisión o culpa de los representantes de los clubes que hoy la componen, por no tomar la decisión de conformar una Asociación democrática y seguir apostando a la monarquía de hace más de 20 años?

Son muchas las preguntas que hoy tengo como hincha de un club que milita en la segunda categoría del fútbol argentino y me duele mucho no poder vivir el verdadero folclore del fútbol que vivió mi viejo y mi abuelo, cuando el fútbol tenía códigos, honor y pasiones... No el negocio de unos pocos.
Hernán Giuricich

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